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Carta de Europa Laica al Ministro de Educació (12.03.2010).

15 marzo 2010

ANGEL GABILONDO

Ministro de Educación

Alcalá, 34.  MADRID

Estimado Ministro:

En contestación a su carta de fecha 25 de febrero pasado, en el que nos adjuntaba el borrador para el debate de las “propuestas para un pacto social y político por la educación”, a partir de las propuestas de distintas instancias, organismos e instituciones, en el que se definen acciones concretas de actuación. Después de haberlo leído muy atentamente, sobre todo en la cuestión que, esencialmente, nos corresponde como Asociación: Preámbulo, más los objetivos 2.7, 2.8, 2.9 y 2.10. De acuerdo con nuestra “Propuesta inicial” y de otras consideraciones que  le hemos ido trasladando.  Antes de la reunión del próximo día 15 que ha considerado mantener con nuestra asociación, le adelantamos algunas ideas que pondremos encima de su mesa, a modo de reflexión.

Como asociación estatal, coincidimos con el pensamiento de un conjunto muy amplio de la ciudadanía española (organizada o no) que está preocupada y rechaza que el Estado financie centros de ideario propio, en este caso mayoritariamente católicos. También, con los que rechazan el hecho de que se imparta religión dentro de los horarios lectivos, cuando ni forman parte de las competencias básicas, ni del currículo obligatorio, además de suponer una segregación del alumnado por cuestiones ideológicas, hecho que va en contra de derechos fundamentales, siendo más grave en el ámbito de la infancia.  También es incomprensible que en centros públicos se mantenga simbología y se propicien actos religiosos. Por supuesto nos preocupa  y rechazamos, de forma radical, que en muchas CCAA  se esté, (en ocasiones de forma muy sutil y en otras de forma muy abierta) desmantelando la oferta de enseñanza de titularidad pública, favoreciendo (a través de diversas medidas) la enseñanza  privada, mayoritariamente católica, desde la etapa infantil, hasta la universitaria.

Después de 40 años de nacionalcatolicismo y totalmente contrario a lo que hubiera sido adecuado y pertinente en el nuevo “Estado social  y democrático de Derecho” se han ido generando propuestas, leyes, normas y actuaciones encaminadas a reafirmar y consolidar la confesionalización y privatización del sistema educativo, en una línea diferente a la que han ido siguiendo otros estados de nuestro entorno.

Haciendo una sesgada interpretación del 27 y otros artículos de la Constitución española, desde mediados de los años ochenta se ha ido incrementando, cada vez más, la financiación de centros de enseñanza que no son neutrales a nivel ideológico (e incluso político), es decir que aplican idearios, organización y proyectos educativos que van en contra de una parte esencial de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la Convención sobre los Derechos del Niño (Infancia) y de derechos civiles garantizados en leyes españolas.

En nuestra opinión la actual propuesta de Pacto que se hace, trata de ampliar y profundizar, aun más, en ese modelo de sistema educativo: -“Conseguir que todos los centros sostenidos con fondos públicos…garanticen un servicio educativo de calidad, sin discriminación alguna, con autonomía de funcionamiento, con los medios necesarios  para atender a todo el alumnado…” Todo ello bajo la denominación de “Servicio Público de Educación”. Le recuerdo que: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, (16.3 Constitución española), por lo tanto esta propuesta contraviene este principio.

Un centro con ideario propio, consiste en transmitir  “ideario propio” y por lo tanto los centros confesionales o de otra naturaleza que respondan a un” ideario particular del centro” difícilmente podrán someterse a un modelo colectivo y neutral, salvo que renuncien a la titularidad o naturaleza del centro y ahí está la “clave de todo el dilema”. Luego parte del objetivo 7 y siguientes, en la práctica, significan una incongruencia.

Como viene sucediendo desde hace décadas, lo único que se consigue con este tipo de propuestas es afianzar, aun más, la enseñanza confesional, independientemente de que se les “obligue” a mantener “cupo” de sectores vulnerables: Hecho que, en sí mismo, significa una gran coartada.

Este es el fondo del problema, que no sólo nos preocupa, sino que, en nuestra opinión, socava, gravemente, los principios del Estado Derecho y Democrático.

“Servicio Público de Educación”: Independientemente de otras consideraciones ideológicas sobre el papel de la Escuela y sus objetivos en el mundo actual, que formarían parte de un debate más profundo: La educación o la enseñanza, como bien y derecho público, sólo se puede construir en un modelo de escuela pública y laica. Un planteamiento político en esta línea sería el camino que se debería de seguir, para conseguir objetivos relacionados con la no discriminación y la equidad.

Si analizamos el apartado 2.10 (en especial propuesta 109), la cuestión es aun más preocupante cuando se menciona los “valores”: Es evidente que a casi un tercio de la población escolar que (obligadamente o no) asiste a centros confesionales, esos “teóricos valores” se los transmiten bajo el particular ideario de la confesión católica (única y verdadera), desdeñando otros modelos, incluso poniendo en cuestión principios y leyes aprobados por el Parlamento. En esta línea, a la iglesia católica oficial, se les permite mantener “departamentos de religión” en los centros de enseñanza de titularidad pública, que además de hacer proselitismo (en contra de diversos derechos fundamentales) presionan a los claustros y al resto de la comunidad educativa, con variadas y sutiles estrategias, para que los proyectos educativos y la organización escolar se ajuste a sus planteamientos ideológicos particulares.

El problema de la enseñanza en el Estado español, si de verdad se desea ir dando soluciones reales y abandonar una vieja retórica generalizada, así como intereses corporativos y particulares, debería de encaminarse, en el ámbito de lo que nuestra organización propugna, hacia la des-confesionalización paulatina del sistema educativo financiado con fondos públicos y a potenciar -fuertemente- la escuela pública y laica.

Tanto si se produce el “pacto”, como si no se produce, a través de nuestros medios y del “observatorio de la laicidad” vamos a seguir denunciando y trasladando a la opinión pública nuestros criterios sobre las “carencias en la libertad de conciencia y de convicciones” que se producen en el Sistema Educativo, así como la discriminación que conlleva la enseñanza de la religión en horario lectivo y el mantenimiento de culto y simbología religiosa en la enseñanza universitaria y no universitaria. Situaciones que abundan en un sistema educativo que, en gran medida, se comporta como excluyente, en esta materia.

Más abajo le adjuntamos (*), muy resumidamente, nuestra propuesta para el Sistema Educativo del estado español, que figura, por completo, en el documento inicial que le remitimos en su día.

Atentamente. Un afectuoso saludo.

Francisco Delgado

Presidente de Europa Laica

(*) 1.-El establecimiento de un modelo de “escuela pública, laica y gratuita” para tod@s, como eje fundamental del Sistema Educativo, que respete la libertad de pensamiento, de conciencia y de convicciones religiosas o no, del alumnado, de sus familias y del profesorado y demás trabajadores de los centros de enseñanza. En consecuencia no cabe admitir ningún tipo de segregación por motivo de convicciones y exigimos la eliminación de toda simbología religiosa o particular, así como sacar la enseñanza de la religión de los centros escolares.

2.-El adoctrinamiento religioso o de otra naturaleza no se debe producir en los centros de enseñanza financiados con fondos públicos y por ello planteamos la no financiación pública de los centros confesionales o que segreguen al alumnado en función de una particular ideología.

*Le comunicamos que esta reflexión la haremos llegar a nuestros socios.

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