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A Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

10 noviembre 2011

El pasado sábado, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha pedido “a quien gobierne” tras las elecciones generales del próximo 20 de noviembre, que aplique la llamada “ley natural”, respecto al aborto y también en relación con el matrimonio entre personas del mismo sexo (1).

A Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, ante su intento de injerencia en el ámbito de nuestro ordenamiento jurídico y político:
Vivimos una crisis económica mundial sin precedentes. Tres cuartas partes del mundo apenas sobreviven; casi 1.000 millones de personas lo hacen con menos de 1 dolar al día. Cerca de 25.000 mueren de hambre cada 24h…Pero ellos (ojo, que no hablo utilizando el masculino como neutro) se llevan cada mes 13.266.216’12€, que es la asignación a la Iglesia Católica en los Pptos. Grales. del Estado para este año 2011 (Ley 39/2010. BOE 311).
Por otro lado, no puedo dejar de recordar que, además, no tributan a Hacienda como el resto de ciudadanas y ciudadanos, pues el fruto de los ‘trabajos’ propios del ejercicio de sus funciones, amparados en la Ley de Fundaciones y sus queridos y bien atados Concordatos, está exento de tan mundana obligación. Eso sí: utilizan todos los servicios públicos como el resto de la ciudadanía.
Lo siguiente que una mujer feminista consciente se pregunta es: ¿dónde está el cumplimiento de la igualdad constitucional con respecto al resto de confesiones religiosas que conviven en nuestro país, quienes apenas se reparten entre todas 5 millones de euros al año?
Y ahora hablan de ‘ley natural” -esa que históricamente relega a la mitad de la población al servicio sumiso de la otra- pero ellos viven aislados del mundo; no tienen descendencia ni saben, evidentemente,  lo que es parir, y mucho menos lo que es verse obligados a abortar en ese ejercicio supremo de coherencia y responsabilidad que ejercen muchas mujeres (de concebir y otras cosas relacionadas con menores no hablo porque parece que ahí….en fin). Tampoco saben, como es lógico, cómo se conjuga el verbo amar en el ámbito de la pareja;  una de las reglas más extendida y común entre sus normas es aquélla que les impide profesar una amistad especial por cualquiera de sus prójimos o prójimas.
Pero oye, ¡opinan como auténticos expertos en cualquiera de las materias!
Y por si todo esto no fuera suficiente afrenta a su propia ‘ley natural’, visten con faldones negros y cobran sin apenas trabajar. Aunque haya crisis, y tú y yo no lleguemos a fin de mes,  ellos llegan, y pasan. Ahora bien, tienen una habilidad especial pues logran que otras personas (mujeres normalmente) trabajen por y para ellos.
Y si no, monseñor, dígame:
¿Se hace Ud. la cama, la compra, la comida, la limpieza, la colada, el tendido y la plancha? ¿Cambia o ha cambiado Ud. pañales, curado heridas, lavado y zurcido ropa ajena, fabricado dulces desde el amanecer, o ha asistido a personas enfermas, tareas todas que hacen y con las que sobreviven prácticamente la mayoría de las órdenes religiosas femeninas? o ¿tal vez sólo se dedica a dar mítines desde el púlpito de iglesias y centros escolares ‘concertados’?
¡Menos prebendas -monseñor- y más coherencia humana y cristiana!
Desde mi fe en Dios-Madre-Padre (o todo lo contrario), espero con sed de justicia ver algún día repetirse el pasaje de Juan 2, 13-22.
Dori Fernández
Córdoba, a 4 de noviembre de 2011
 Asamblea de Mujeres de Córdoba Yerbabuena
  1. 10 noviembre 2011 a las 13:42

    Importantísimo recordar las cifras de que disponen.Para ellos no hay crisis,¿ están por encima ?. Qué va!. Eso quisiéramos…¡Están encima !.. para influir ,civilmente,con sus privilegios en la sociedad católica que conserva el temor reverencial.
    Y yo también digo que con tanto dinero, en lugar de ocuparse de si se casan o no homosexuales,de si una mujer puede o no decidir sobre su cuerpo ¿por qué no se van al cuerno de Africa?. Allí hay verdadera necesidad de su dinero.Que se guarden sus injerencias y se ocupen de los necesitados.
    Por lo poco que aprendí de pequeña, la Iglesia católica decía que había que ocuparse de los niños de Africa. ¡Que se vayan al cuerno de Africa!.

    Muy lúcido,Dori.

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