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Corpus Christi, Retorno al Pasado

11 junio 2012
Ayer, 10 de junio de 2012, unas horas después de anunciarse el rescate a España (¿España rescatada?, ¿rescatada de qué?), perdón… horas después de que España (los ciudadanos, su futuro, su calidad de vida, su soberanía, su breve e incipiente estado del bienestar) fuese vendida para sacar del atolladero a una banca irresponsable y avariciosa, siguiendo al dictado lo diseñado por la canciller alemana y por unos mercados financieros que nada tienen que ver con la inmensa mayoría de la población sino que representan sólo los intereses de unos pocos que tienen en jaque a todo el planeta, y horas antes de que el presidente del gobierno, para minimizar el asunto, asistiera a un partido de fútbol (por cierto, del que hay imágenes en las que se le ve troncharse de risa junto a miembros de una desprestigiada y anacrónica casa real), ayer, digo, en todo el país se celebró el Corpus, y se celebró por todo lo grande, como antaño. Aunque es verdad que casi siempre asisten a los actos religiosos representantes civiles (políticos, judiciales) y militares, yendo en contra de la laicidad o aconfesionalidad constitucional del estado, cada vez más volvemos a imágenes pasadas, imágenes que algunos guardamos en nuestra retina y que proceden de nuestra infancia, en los últimos tiempos de la dictadura franquista: los poderes civiles y militares hincando la cabeza ante el poder religioso (eternamente agradecidos por esa “legitimidad” con que la Iglesia intentó ungir, desde el principio, a aquella dictadura).
Esperpéntico.
En Córdoba, el obispo estuvo acompañado por el subdelegado del gobierno, por representantes del gobierno municipal y alguno de la oposición (perteneciente a un partido independiente, muy conocido de la ciudadanía), por el presidente de la Audiencia, por diversos cargos militares. La Custodia de Arfe, a su vez, estuvo custodiada, por tropas militares.
El Obispo habló de la crisis económica y de la situación de muchas personas de nuestro entorno que no cuentan con los alimentos imprescindibles. El Obispo apeló a la caridad como solución a la crisis y literalmente dijo: “la caridad no paraliza el progreso, sino que promueve la esperanza, aunque lo diga Karl Marx”.
De lo que el obispo no habló fue del pago del IBI, por parte de la Iglesia. Tampoco lo hizo de la inscripción a su nombre de bienes de dominio público que pertenecen a todos los españoles (sin notario, sólo basta que el obispo de fe de que pertenecen a la Iglesia), cosa que puede hacerse desde que Aznar reformó la Ley Hipotecaria en 1998 (y que, posteriormente, el PSOE, no modificó). Así, por ejemplo, la Mezquita de Córdoba fue inscrita por la Iglesia a su nombre en 2006 por un importe de 30 €. La entrada a la Mezquita cuesta 8 € por persona; al año se estima que recibe más de un millón de visitantes. El obispado dispone de la Mezquita como su absoluta propiedad. Decide quién puede trabajar en ella como guía y quién no. Hay días en que se cierra el acceso a los turistas porque dentro hay, por ejemplo, una convención de sacerdotes. Sin embargo, los gastos de restauración y conservación no los paga la Iglesia: los pagamos todos. Como todos los cordobeses pagamos los gastos de montaje y desmontaje del gran escenario, limpieza, etc… (a cargo del Ayuntamiento) ocasionados por la celebración del Corpus en la plaza más céntrica de la ciudad.
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